Cómo lo hacemos

aceite de olivo milenario

La naturaleza comienza su trabajo con la polinización y fecundación. De los nuevos ramones saldrá la cosecha. El fruto crece hasta otoño, momento en el que se produce la lipogénesis, el cambio de color en la oliva y el proceso de síntesis de las grasas y acumulación. Es en este momento cuando se realiza un análisis y recolecciones aleatorias para conocer el punto exacto de equilibrio y
proceder a cosechar. La cosecha se realiza mediante técnicas de ordeño que evitan roturas de brotes y golpeo de olivas.

El Poaig se llama  el trozo de tierra de donde sacaba la abuela Carmen (la abuela de Joaquim) las olivas para, en otoño, convertirlas en delicioso aceite.

Aceite de olivo milenario

En todo momento la temperatura no debe superar los 24° C. El maestro molinero determina el momento de batido en función del ciclo biológico que haya tenido el árbol ya que determinará el frutado, el amargo y el picante del aceite resultante. Se centrifuga controlando el mínimo ritmo de inyección asegurando la máxima calidad. Luego el aceite pasa a los depósitos de acero inoxidable, totalmente opacos, a los cuales se extrae el oxígeno y se inyecta gas noble, Argón o Nitrógeno, para evitar cualquier proceso de fermentación y oxidación por pequeño que sea. Los aceites de El Poaig reposan, hasta que tú nos los pides, en las mejores condiciones. El Poaig ya está listo para que lo disfrutes.