Los Aceites

“Es la hora de comer y mi madre me dice: ve a por un poco de aceite.”

El Poaig nace de esa frase, porque todo eso se acabó. Porque abría el portalón de madera y allí en la oscuridad y a la fresca retiraba un madero que cubría un ánfora más vieja que todo lo que conocía y conozco. Con un cazo de porcelana desgastado derramaba aceite en un “setrill” (una aceitera).

En ese momento aspiraba el olor típico del aceite: el olor que impregna cualquier sitio donde se almacena "lo verde”, entre amargo y dulzón. Sin miedo regábamos ensaladas, cocinábamos carnes, pescados, sobre todo pescados que traía mi abuelo el marinero directo desde la barca a la sartén. Y el aceite lo ponía mi abuela que era la que iba todos los otoños a recoger aceitunas por sus campos en medio del secarral para hacer aceite, su aceite, nuestro aceite.

Los aceites de El Poaig son de los mejores del mundo por aroma, gusto y propiedades organolépticas.

Aunando la última tecnología con la tradición secular en el cultivo del olivar y en la producción de aceites se consigue el perfecto equilibrio entre el placer para el paladar, el cuidado de la salud y la belleza en la mesa.

El Poaig solo produce aceites de calidad excelente por lo que la cantidad de botellas varía de cosecha a cosecha dependiendo de factores climáticos y criterios técnicos de excelencia.